8 mitos sobre el Feminismo

Luna Salamero González

Di que eres feminista, según dónde, ahora quizás no tanto porque se ha visibilizado mucho el feminismo desde hace unos años, y te pondrán una cara de… ALÉJATE DE MI BRUJA.

A veces me muevo tanto en entornos feministas, que cuando salgo de ahí y sale un tema en un grupo de amigos o de familia extensa… me da en toda la cara la realidad. Y me doy cuenta de lo hondo que calan los mitos sobre el feminismo, la violencia de género, las violaciones, otras violencias machistas… Concretamente, en una de las últimas acaloradas conversaciones, se me ocurrió que podría ser interesante crear una lista de distintos post hablando de estos mitos.

Cuando empecé a auto-denominarme como feminista, todo el mundo me discutía absolutamente todo todito. Al principio me costaba mucho defender mis argumentos, aunque yo sabía que lo que me decían era falso. Después de leer y leer (abajo os dejo libros que os pueden ayudar) y de formarme y de meterme más y más en el feminismo, aprendí a encontrar los argumentos adecuados. Ahora los discuto tan a menudo, que ya sé me la contra-argumentación de memoria (incluso datos) para cada uno. Por suerte, los mitos son siempre los mismos, porque efectivamente, alguien que te quiera negar una lucha por la igualdad justa y necesaria, no tiene otros argumentos en contra que no sean argumentos falsos.

Con este tipo de post, espero que haya gente que cambie esos mitos y los aparte de su discurso, y además me gustaría dar herramientas para cuando vosotras, compañeras feministas, os encontréis ante ellos, que sepáis por dónde salir. Así que vamos poco a  poco, en este paso, voy a empezar hablando sobre algunos mitos relacionados con el movimiento feminista.

1. El feminismo es lo contrario al machismo.

Totalmente falso, el machismo es un conjunto de ideas y una forma de pensar que se sustenta en la creencia de la supremacía del hombre sobre la mujer. Es la ideología que sustenta el sistema patriarcal. Del machismo se derivan las violencias machistas (violencia de género, violencia sexual hacia las mujeres y niñas, violencia obstétrica…) y las diferentes opresiones hacia la mujer por el simple hecho de serlo. El feminismo no busca la supremacía de la mujer, sino que busca la igualdad de oportunidades entre ambos, independientemente de las diferencias entre individuos, ya sea por sexo/género o por otras razones arbitrarias.

Muchas personas aluden a que el término “feminismo” es confuso y que lleva a pensar que es lo contrario al machismo, y eso nos lleva al siguiente mito…

2. Ni feminismo ni machismo, igualdad. Yo creo en la igualdad, me declaro humanista.

Cuando hablas de feminismo hay algo que siempre preocupa muchísimo, y es el nombre. No los problemas que trata el feminismo, no la discriminación que sufrimos las mujeres, no. EL NOMBRE, EL MALDITO NOMBRE. Os voy a explicar que pasa con el nombre.

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Para empezar, si usásemos el término “igualitarismo” o “igualdad” o algo similar, estaríamos hablando de que queremos una igualdad sí, pero ¿qué tipo de igualdad? ¿sobre qué?, al no especificar, sería muy muy general. Sin embargo con el término “feminismo” sabemos que esa igualdad que queremos conseguir tiene que ver con las mujeres o con el sistema sexo-género. De esta forma se visibiliza la lucha específica de las mujeres en contra del sistema que permite su opresión, es decir, el patriarcado. Utilizando una palabra como “humanismo” pasaría lo mismo, además de que es un término que ya tiene otro significado.

Para seguir, el movimiento feminista no eligió su propio nombre. SORPRESA. Cuando en la segunda ola del feminismo europeo, las mujeres luchaban por el voto femenino y el movimiento sufragista, el periodista Alexandre Dumas hijo, para ridiculizar a estas mujeres las llamo “FEMINISTAS” y escribió en 1872 el texto “El hombre-mujer”, diciendo: “Las feministas, perdón por el neologismo, dicen: todo lo malo viene del hecho de que no se quiere reconocer que la mujer es igual al varón, que hay que darle la misma educación y los mismos derechos que al varón”.

Por lo tanto, “feminista” era una burla, sin embargo las “feministas” se apropiaron de ese nombre que estaba destinado a insultarlas. Como los gays se han apropiado del “marica” y “maricón”, o las lesbianas del “bollera”, o la Zowi del “puta”. Es decir, le dieron la vuelta al término, y si tu pretendes ridiculizar nuestra lucha insultándonos con esa palabra (que por aquel entonces no existía), pues nosotras nos vamos a llamar así a partir de ahora. Resumiendo, el feminista de entonces era lo que ahora es el feminazi, y ellas dijeron, pues pa nosotras, y sí, soy muy feminista. Y de ahí el nombre del movimiento.

3. El feminismo odia y oprime a los hombres.

Otra gran mentira, no, no y no. Es precisamente el feminismo el movimiento que más cree en los hombres. Es el feminismo quién denuncia que hay un sistema patriarcal que oprime a las mujeres, pero que también ejerce presión sobre los hombres. No en la misma medida, porque somos nosotras quienes estamos en riesgo de ser violadas, acosadas, asesinadas, denigradas; pero el machismo también tiene consecuencias negativas sobre los hombres.

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El feminismo niega que los hombres sean violentos por naturaleza, sino por aprendizaje emocional. Igual que niega que los tíos sean hormonas con patatas imposibles de controlar sus impulsos sexuales, y pone el foco en cómo se construye la sexualidad masculina. El feminismo legitimiza que un chico puede llorar, pueda mostrarse vulnerable, y pretende quitar esa presión de “cabeza de familia” y de represión emocional que lleva a muchos hombres a sacar todo a través de la violencia o de la rabia e ira.

El movimiento feminista propone abrir la palabra masculinidad, más allá de la que se enseña tradicionalmente a nivel social. Y por supuesto que los hombres tienen espacio en el movimiento feminista, claro que estamos dispuestas a explicar cosas y dialogar sobre feminismo con hombres. Claro que hay hombres feministas o aliados. Lo que no estamos dispuestas es a que en nuestra lucha, vosotros estéis en primera fila como estáis en todo en la vida, sino que nos cedáis espacios para que podamos hablar, y que vosotros escuchéis en vez de sentiros atacados, que nos escuchéis por una vez.

Así que querido aliado feminista, si estás leyendo esto, escucha a las mujeres de tu alrededor, pon en valor sus experiencias cuando te cuenten que han sufrido alguna violencia machista, escúchalas de verdad, intenta entenderlas antes de rebatir y empatiza, empatiza con la opresión que tu no vives día a día.

Una carta abierta a los hombres (feministas)

4. No, yo no soy machista porque tengo madre, hermanas y primas.

Este mito me da muchísima rabia, ¿por qué? porque las feministas estamos continuamente revisándonos, aceptando que hemos sido machistas, que seguimos teniendo comportamientos, pensamientos o comentarios machistas, estamos continuamente deconstruyéndonos. Y ahora, llega cualquier chico (generalmente) y dice que no, que él no es machista solo por tener madre.

Vamos a ver corazón mío, todos los asesinos machistas o violadores tienen madre, lógicamente, y son machistas. Todos somos machistas por nacer en una sociedad machista, y es a través del feminismo, del cuestionamiento continuo, de la deconstrucción, podemos salir de ahí y cambiar lo que nos han enseñado. Así que sí, el primer paso para salir del machismo es reconocer que somos machistas. No hay otra. Asúmelo.

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Además, claro que tienes mujeres a tu alrededor, somos la mitad de la población, pero eso no implica nada. Queremos respeto e igualdad por ser humanas, no porque seamos familiares tuyas. Yo puedo tener algo cerca y aun así no darle el valor ni el respeto que se merece.

5. No soy machista porque me he criado en un matriarcado

Si por matriarcado entiendes que en tu casa mandaba tu madre en cuanto a qué se comía cada día, a la decoración de la casa o a hacer la compra. Si te has criado en un matriarcado porque tu madre se ha hecho cargo de tu crianza y la de otrxs menores o mayores de la familia, mientras tu padre u otros hombres de la casa eran el sustento económico de la familia, bueno, pues no es un matriarcado. Que la mujer mande en casa no significa que se le permita hacerlo en otros espacios y como en el anterior, solo por tener mujeres a tu alrededor, no significa que eso sea un matriarcado.

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Un matriarcado real sería que las mujeres mandaran e impusieran su voluntad en tooooodos los aspectos de la vida, y no simplemente en “las cosas de casas”. Por lo tanto, no, no te has criado en un matriarcado. No te has criado en un matriarcado si te sentabas en las comidas familiares a hablar con el resto de hombres de tu familia mientras tus hermanas, primas, tías y madre preparaban la comida o recogían la mesa. No te has criado en un matriarcado si tu padre le cedía el poder a tu madre sobre cómo repartir el menú de la semana, pero luego no colaboraba de manera proporcional en las tareas del hogar. No te has criado en un matriarcado si a ti te dejaban irte de fiesta tranquilamente y a tu hermana no la dejaban salir sola a ningún lado aun siendo más mayor que tú. Y así muchos más ejemplos.

Por mucho que Nairobi lo intentara, por desgracia, la realidad es que el sistema actual es un patriarcado. Para que realmente te hubieras criado en un matriarcado deberías estar rodeadx de mujeres feministas, que educaran en feminismo, ajenas al sistema socioeconómico y fuera de los estereotipos de género tradicionales.

6. Las feministas quieren imponer su forma de pensar y de vivir a otras mujeres.

Las feministas no quieren imponer nada a ninguna mujer, al contrario. No hay un carnet de feminista, de hecho es un movimiento con miles de debates internos abiertos y cuestiones que se redefinen constantemente.

El feminismo no cuestiona los comportamientos de una mujer de manera independiente. Es decir, el feminismo no va a atacar a la mujer que se depila, que se maquilla, que usa tacones, que es ama de casa, que carga con los cuidados o que ha dejado de lado su carrera profesional fuera de casa para criar. El feminismo pretende explicar por qué dentro del rol social “ser mujer” existen ciertas necesidades o comportamientos que nos generan malestar, y cómo estos han sido impuestas y son una forma de sometimiento. Es decir, el feminismo simplemente busca el por qué de nuestros comportamientos diferenciales entre géneros, y te da las herramientas para que tú, como mujer, sientas la libertad de elegir si seguir ciertos mandatos de género impuestos socialmente (que no biológicamente) o no.

Yo soy feminista, y a veces me depilo y a veces no. Me siento bien poniéndome tacones o maquillándome de vez en cuando, pero no quiero sentirme obligada a hacerlo para ir a trabajar, por ejemplo. Aún no he decidido si quiero ser madre, pero no quiero que se me juzgue si deseo no serlo, o sentirme mal por pensar que si no lo soy voy a ser menos mujer o no voy a tener mi vida completa.

Lo único que plantea el feminismo es que no eres menos feminista por depilarte, ni menos femenina por no quererte poner tacones. Y tampoco dejas de ser mujer por no cumplir con todas y cada una de las características tradicionales de lo que significa ser mujer.

7. Mucho feminismo, pero cuando entran en las discotecas gratis, no se quejan.

No, sí que nos quejamos. Vale, quizás, cuando era adolescente, cuando no estaba tan metida en el feminismo, no era consciente de lo que implicaba no pagar en las discotecas, y sí, me aproveché de ello. Pido perdón desde aquí. Pero prometo que me he reformado.

El feminismo me enseñó, que si no pago al entrar, es porque hay algo de lo cual se beneficia la discoteca y por ello le compensa que yo no pague. Quizás, el beneficio que la discoteca saca es que el local esté lleno, que vayan más hombres suponiendo que son hormonas con patas cuyo único fin es ligar y gastar dinero en la entrada y en copas para ellos y para invitar a las mujeres que entran gratis. Es decir, nosotras somos un objeto, somos un reclamo, somos lo que se vende “Hombre, ven y disfruta de un local lleno de mujeres”. Resumiendo, que nosotras no paguemos y vosotros sí, es una expresión más del patriarcado. Y efectivamente, las feministas lo rechazamos. De hecho, cada vez hay menos sitios donde esto pasa y el feminismo se ha movilizado denunciando los locales que lo hacían.

Por poner algunos ejemplos:

8. Hembristas, feminazis, exageradas.

Sí, teóricamente, un sistema que sustentara la supremacía de la mujer y oprimiera al hombre simplemente por nacer con pene, se podría denominar hembrismo, pero realmente no existe ni está demostrado a nivel histórico y antropológico (según lo que yo sé) que haya existido una sociedad así. Por lo tanto, realmente el hembrismo es un término abstracto y teórico, pero no real. De hecho, cuando hay amigos que me dicen que a veces somos unas hembristas, les pido que me den ejemplos de situaciones en las que hayan sufrido hembrismo y no, no me saben dar ejemplos.

Por otro lado, aunque igual que ocurrió con el término feminismo, algunas nos hemos apropiado en situaciones del término feminazi, por supuesto, que no tenemos nada que ver con lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial, como hace unos meses intentó hacer creer Hazte Oír con su autobús de Hitler.

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Por supuesto, creo que no hace falta decir que el feminismo tal y como se ha explicado arriba, no tiene nada que ver con el nazismo. No hay campos de concentración ni cámaras de gas llenas de hombres, ni queremos eso. No invadimos países queriendo gobernarlo todo, ni experimentamos con hombres.También me cuesta mucho entender, porque cuando le cuentas a alguien una agresión o violencia machista que hayas sufrido, te dice que eres una exagerada, de verdad que no lo entiendo. En vez de escucharte o apoyarte, te cuestiona, lo minimiza, ridiculiza o banaliza. De verdad que no lo entiendo. La próxima vez que llames exagerada a una mujer cuando te cuenta una discriminación que ha vivido por ser mujer, revísate como de buena es tu empatía.

Y el gran gran mito sobre el que quiero hablar, es el que yo denomino hacer un Bertín Osborne: “Sois unas exageradas, en España ya se ha conseguido la igualdad, tú feminazi, vete a luchar a otros países tercermundistas que ahí sí hace falta”. Realmente este gran mito es lo que había motivado escribir un post desmintiendo mitos sobre al feminismo, pero para el anti-bertin-osbornismo necesitaba hacer uno básico y de ahí continuar, así que para este… ya otro post.

El machismo no entiende de nacionalidades

Lydia González Zapata

Conocí a Yasmeen gracias a Couchsurfing antes de emprender mi viaje a Jordania. Acababa de terminar sus estudios de Sociología en la Universidad de Amán y se dedicaba a su máster en Estudios de Género, ahora ya está inmersa en su doctorado. Habla perfectamente inglés, viaja sola y a sus casi 30 años no se ha casado todavía. Yasmeen dice que después de estudiar la situación de la mujer, tiene todavía menos ganas de casarse. Entre tanto estudio, tiene tiempo para hacer su voluntariado en una ONG que lucha por mejorar la situación de las mujeres en Jordania, más complicada en los ocho años que dura ya la guerra en la vecina Siria.

Fundación Reina Noor. Petra – Jordania

¿Cómo ha influido la guerra en Siria a la mujer en Jordania?

La guerra ha hecho retroceder la situación de la mujer. Muchos jordanos se han casado con sirias porque ellas lo hacen siendo menores de edad, es decir, por debajo de los 18 años, lo que UNICEF define como matrimonio infantil. Sin estudios, sin independencia, una mujer siempre estará en desventaja, el machismo no entiende de nacionalidades.

¿Cuál es el precio del matrimonio en Jordania?

En Jordania, según la ley del Corán, el hombre debe pagar un dinero a la familia de la novia, entre 4000 a 6000 euros. También pone la casa, tiene que proveer todo, la chica solo dice sí, pero ella es la que decide con quién se casa, el chico le pregunta a ella y ésta después se lo comunicará a sus padres. En el caso de Siria, estando en guerra, las familias solo quieren colocar a las hijas para que tengan casa y comida, porque en un campo de refugiados no hay nada de eso. Aprovechando sus desventajas, los jordanos se casan con ellas.

¿Qué dicen las chicas sirias sobre el matrimonio a tan temprana edad?

Nos hemos dado cuenta de que las jóvenes sirias dejan de estudiar y se casan porque ven películas románticas y piensan que la vida es así; sus madres no quieren pero al final los padres deciden, y son ellos los que las casan, especialmente si dejan de estudiar como resultado de una idealización del matrimonio. A veces viven con muchas responsabilidades en su propia familia y prefieren casarse para liberarse un poco.

Jerash (Ciudad Romana) – Jordania

“¿Cómo es que estás viajando sola? Tu familia no debería permitírtelo”

¿Cuáles son las mayores dificultades para una mujer en Jordania?

Es una buena pregunta, depende mucho de la zona en la que vivas. La verdad es que hay mucha diferencia entre Amán Este u Oeste, las zonas urbanas o rurales, pero, básicamente, el hombre siempre tiene el control. La zona más igualitaria es Amán Oeste, aquí las chicas podemos viajar, salir o lo que sea, pero en las zonas rurales, las casan muy pronto. En Aqaba, que es una ciudad muy turística, preguntamos a las chicas por qué no trabajan con el turismo, y ellas nos respondieron que trabajar con el turismo es trabajar con extraños y eso es malo y ellas no van a hacer algo malo.

¿Están los hombres preparados aceptar los derechos de las mujeres?

Este es el problema, que no lo están, y tampoco quieren entender qué estamos pidiendo. Hay grupos de mujeres que no buscan la igualdad solo el intercambio de roles, y la gente piensa que eso es el feminismo, cuando lo que el feminismo busca es la igualdad. Al no querer entender qué estamos pidiendo, todo se complica.

¿Qué leyes habéis logrado cambiar en Jordania?

Una ley decía que en caso de violación, si el agresor se casaba con la chica, se le perdonaba la pena. Para esto, se necesitaba que la chica fuese mayor de edad y que la familia diera el consentimiento. Si no se daban estos supuestos, el agresor iría a la cárcel, pero en la realidad, las familias preferían olvidar el escándalo y que la hija se casara con su violador. Hace dos años conseguimos cambiar esta ley. Una menor de edad fue violada por el hombre que hacía unos trabajos en la casa, el padre rechazó el matrimonio y pidió que se cumpliera la pena con el agresor; la ley dice que si la víctima es menor de edad, el matrimonio no está permitido aunque la familia lo desee y que lo que hay para el agresor es la pena de muerte. No tenemos una ley nueva, por ahora, pero hemos conseguido que el violador no se escape por medio del matrimonio. 

¿En qué otras leyes sobre los derechos de la mujer estáis trabajando?

Estamos cambiando la ley de la nacionalidad, por ejemplo, en Jordania, la mujer no lega su nacionalidad a sus hijos. Otra ley dice que si los hijos tienen que ser operados, se necesita el permiso del padre, la madre no está autorizada para consentir la operación de sus propios hijos. Si éstos son menores y han de viajar, pueden hacerlo solo con el consentimiento del padre, la madre no puede decir nada, incluso aunque estén divorciados. En este caso, si la madre se casa con otro hombre, la custodia pasa al padre directamente pero si el padre se casa con otra mujer, mantiene la custodia de los hijos.

“Siempre se usa la excusa de que el Corán lo dice”

¿Qué dice realmente el Corán sobre todo esto?

Nada de esto está dicho así en el Corán, siempre se usa la excusa de que el Corán lo dice. Nosotras tenemos que estudiarlo en profundidad para decir que no, que eso no se dice. Por ejemplo, la ley que habla sobre la violación. El Corán dice que si la mujer se casa por obligación, el matrimonio no es válido. Si la violación es en grupo o lo hace su padre o su hermano, ¿cómo se va a casar con ellos?

¿Qué tal ve la reina Rania la situación?

Está muy involucrada en todo lo que atañe los derechos de la mujer y Basma, la hermana del rey Abdalah, estableció los estudios de género en Jordania. Gender Studies, es un máster universitario en la Universidad de Amán, el que yo estudié y por el que tantas chicas están abriendo sus mentes y luchando por una Jordania más igualitaria y justa que ofrezca las mismas oportunidades a chicos y chicas.

¿Cómo sería tu vida si vivieras en una aldea?

Totalmente diferente, sin viajes, sin estudios, tú y yo no nos hubiésemos conocido en Couchsurfing, etc. Cuando una chica pone fotos de su viaje, los chicos la juzgan aún sin conocerla y le dicen “¿cómo es que estás viajando sola? Tu familia no debería permitírtelo”. Las mentalidades chocan.

¿Alguien ha pedido ya tu mano?

Cuando mi madre dice que estoy haciendo un doctorado las otras mujeres dicen que no querrían que sus hijos se casaran conmigo, así que no son ellos los que ponen el freno sino directamente sus madres.

¿Crees que encontrarás un hombre que respete tu estilo de vida?

En Jordania, no creo. Incluso un hombre abierto tiene la dualidad del peso de la religión.

Veo que no te preocupa mucho.

No, para nada. Cuando se enteran de que tienes estudios y dinero se sienten amenazados porque podrías abandonarlos y porque no te pueden controlar, no quieren casarse contigo porque te ven más fuerte que ellos. En mi opinión, la igualdad sería la situación perfecta para el amor.

Educación basada en la interculturalidad para combatir el racismo y la xenofobia social

La diversidad es ya una parte inherente a nuestra sociedad y a nuestro mundo. Solo hay que mirar alrededor en las ciudades más grandes y en los pueblos más pequeños y perdidos en el mapa, para darnos cuenta de que está ahí. Diversidad en su más amplio espectro, y una de las variantes de la diversidad es la multiculturalidad producida por las migraciones humanas.

De esta diversidad y variedad surgen dos posibles respuestas de la sociedad de acogida. Por un lado, la interculturalidad, integración y aprovechamiento de todo el aprendizaje posible; por contra, el racismo y la xenofobia. Este dilema social cala en todos los aspectos de nuestra sociedad, y por supuesto, la escuela es uno de los tantos espacios sociales donde se puede percibir.

Hoy por hoy, en las aulas se mezclan las culturas, las características físicas, los idiomas, las nacionalidades y las religiones, y en definitiva los sentires y seres. Un espacio dónde se junta población autóctona con población migrante (nacional e internacional).

Más allá de poner el foco en el alumnado, en cuanto a los conflictos o los beneficios de lo que se vive en las aulas, serían interesante poner la atención en la escuela como entidad imprescindible en el proceso de la interculturalidad. Los y las menores cogen como referencia y reproducen los esquemas que ven y viven en su día a día. Por tanto, si crecen en una sociedad que en su mayoría es racista, o tienen alrededor referentes adultos con pensamientos y actitudes racistas, los van a integrar inconsciente y conscientemente como naturales, tal y como lo pudimos haber hecho nosotros en nuestra infancia. Creo plenamente en la actitud crítica de las nuevas generaciones, no solo creo, sino que las he visto y veo como día a día ponen en cuestión y desafían el status quo cuando no lo creen justo; solo quiero destacar la importancia de los referentes y el papel que juega el aprendizaje de estereotipos y prejuicios.

Como con muchos otros temas de actualidad, la clave está en la educación desde la infancia. Una educación en derechos humanos, igualdad, tolerancia y diversidad, que dinamite todos esos mitos basados en racismo y xenofobia. El entorno escolar proporciona un ambiente que propicia trabajar sobre esto. Por un lado, es un espacio de diversidad en sí mismo que fomenta la relación espontánea y el contacto directo para eliminar todos los prejuicios y estereotipos que afianzan actitudes perjudiciales para la convivencia. Y, por otro lado, permite trabajar con el futuro, es decir con los y las menores en edad de aprender y absorber como esponjas nuevos modelos de relación apartando miedos y odio a lo diferente.

La escuela, como entidad responsable de la educación, debe tomar conciencia de su importancia en este proceso. Para generar una sociedad sin racismo y xenofobia, tenemos que aprovechar la oportunidad de empezar desde la base e intervenir con las personas que están actualmente en edad escolar. Si fomentamos un modelo de escuela inclusivo y en diversidad a corto plazo, se potencia exponencialmente el cambio social a largo plazo hacia una población que acepte y busque la interculturalidad.

Nos encontramos ante un espacio de diálogo continuo, de conocimiento de nuevas culturas y nuevas formas de ver las situaciones, de enriquecimiento. Un lugar dónde se pueden afrontar los conflictos del aula desde una visión integral, identificar aquellos que se deban a cuestiones racistas o xenófobas y actuar. No dejarlos pasar, no minimizarlos y ponerlos en valor. Condenar ataques y generar un cambio social positivo. Además de fomentar un aprendizaje conjunto y bidireccional entre todo el alumnado; por ejemplo, conozco institutos que, en sus asambleas feministas, han incluido un espacio para compañeras musulmanas que hablan y enseñan a otras sobre feminismo islámico.

Más allá de actividades extraescolares o de eventos concretos o talleres y formaciones específicas. El racismo y la xenofobia deben de ser tratados de forma integral y directa, siendo incluidos en las aulas. Englobando una educación en derechos, actividades de cooperación, fomentando la cohesión grupal, desmentiendo los mitos relacionados con la inmigración y poner en valor los beneficios de la interculturalidad.

¿Cuántas veces hemos escuchado que la infancia es el futuro? ¿Cuántas veces hemos hablado de los centros educativos como gestores del cambio social? ¿Cuántas veces hemos reflexionado sobre el impacto preventivo de una educación más inclusiva, más tolerante, en diversidad frente al racismo y la xenofobia? Dejemos de decirlo y pensarlo, y empecemos a hacerlo. No hablo de responsabilizar al profesorado única y exclusivamente de este cambio, solo hablo de tomar conciencia de las oportunidades que se abren y aprovecharlas. Hagamos las aulas no solo interculturales en apariencia o en una foto, hagámoslas interculturales en pensamientos, creencias y sentires. La educación es motor de cualquier cambio real y la escuela puede acompañar las necesidades de una sociedad diversa, amplia y rica.

Luna Salamero González

Luna Salamero González, psicóloga formada en intervención social y comunitaria, y con habilitación sanitaria. Está especializado en género, sexualidad y migración, desde una perspectiva integral, transversal y feminista.

Su actividad laboral se ha focalizado en la actuación en contextos interculturales y con varias poblaciones, especialmente mujeres, adolescentes y jóvenes. Ha trabajado en el sistema penitenciario, especialmente con mujeres víctimas y supervivientes de violencias machistas, con mujeres víctimas del sistema prostitucional, con adolescentes en contextos de vulnerabilidad y realizando programas de prevención y talleres en centros educativos. Actualmente lo convina con intervención en migración y protección de asilo.

Ha diseñado e implementado diversos proyectos con adolescentes y mujeres a nivel nacional. Asimismo, en contextos internacionales como en Perú y en Nigeria. Le encanta viajar y por tanto intenta mezclar estas dos pasiones, su trabajo y descubrir el mundo.

Su trabajo es su pasión. Trabajar en temas de género, sexualidad, migración, promoción de la diversidad, relaciones igualitarias, etc., es su gran vocación, especialmente con adolescentes.  de sus experiencias y conocimientos, me parece un trabajo realmente enriquecedor.

Para conocer más sobre Luna Salamero o sobre sus proyectos, puedes visitar su página web: www.lunasalamero.com

Misión, Visión y Valores

La Misión de la entidad es crear un espacio de diálogo, encuentro y comunicación entre mujeres inmigrantes y autóctonas, para comprender las diferentes necesidades y buscar soluciones compartidas. Además, la asociación trabaja con aquellos colectivos en situación de vulnerabilidad social, económica, educativo y/o cultural, de manera que se favorezca la integración e inclusión social con perspectiva de género.

La Visión de la asociación es crear una sociedad donde los derechos de las mujeres sean respetados por todos y todas. Destaca la sensibilización de la sociedad receptora sobre la situación de la mujer inmigrante, la promoción social y cultural con perspectiva de género, así como el asesoramiento a la mujer en el área jurídica, psicológica, laboral, de salud, de formación ,etc.

Los Valores de la entidad son los siguientes:

  • Igualdad de género: Integrar la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres como principio básico y transversal.
  • Inclusión: facilitar y posibilitar que las personas desarrollen sus capacidades personales y sociales, asumiendo el papel de protagonistas de su propio proceso de socialización.
  • Interculturalidad: promover las relaciones de intercambio y comunicación igualitarias entre grupos culturales diferentes en base a criterios como la etnia, la religión, el idioma, la nacionalidad, entre otros.
  • Cooperación: hacia una sociedad globalizada donde se construyan puentes que faciliten la protección de derechos humanos, especialmente de las mujeres.

06 – Venta Ambulante. Mi medio de vida

En el último programa de Conversaciones de Bar, hablamos con la asociación Fakali sobre el proyecto Empleakalí, dirigido principalmente a recuperar el valor que tiene la venta ambulante. Nuestras invitadas nos aterrizan sobre la situación del mismo, pero además hacen un recorrido histórico desde sus inicios hasta el día de hoy. Hablamos de la importancia que tiene mantener y cuidar la venta ambulante, la cual aúna tanto forma de vida como tradición.

05 – De refugiados e inmigración. Una perspectiva educativa

En este programa tenemos con nosotras a Ayre Solidario, una asociación que nace en 2018 como resultado de diversas experiencias de varios profesionales en zonas de riesgo. Hablaremos de la diferencia entre inmigrante y refugiado, de los falsos mitos que existen al respecto y de algunas causas de por qué deciden arriesgarse dejando atrás su país. Abordamos también el tema desde una perspectiva educativa, donde nuestros invitados nos explican cómo el desconocimiento de nuestra historia pasada hace que nos deshumanicemos y perdamos esa empatía necesaria para comprender la situación actual.

Convenio con Carrefour-La Macarena

Carrefour S.A. es una cadena multinacional de distribución de origen francés que se caracteriza por ser el primer grupo europeo y el tercero a nivel mundial del sector. En la actualidad, Carrefour S.A.-La Macarena (Sevilla), tiene establecido un convenio de colaboración con la asociación Mujeres entre Mundos para que nuestro alumnado pueda acceder a prácticas de formación en dicha multinacional. Esta experiencia mejorará notablemente el bagaje profesional y aumentará las oportunidades de empleo en el sector alimenticio.

En concreto, el convenio establece los siguientes acuerdos:

  •  Colaboración de carácter social entre las entidades, ofreciendo a las personas beneficiarias de los cursos de formación impartidos por la Asociación Mujeres entre Mundos, la posibilidad de iniciar prácticas de formación en Carrefour.
  •  Comunicación continua entre ambas entidades para favorecer la adaptación socio-laboral de mujeres beneficiarias.
  • Seguimiento presencial y/o telemático por parte de la Asociación Mujeres entre Mundos en materia laboral
Fotografía correspondiente a la firma del convenio entre Carrefour S.A-La Macarena (Sevilla) y Mujeres entre Mundos

04 – Vivencias en Senegal


En este episodio contamos con la Asociación MadAfrica que nos hablan de su experiencia de intercambio en Senegal, con algunas anécdotas y vivencias curiosas; nos cuentan hasta qué punto puede cambiar la mentalidad vivir una experiencia como ésta y lo importante que es, a su vez,  haberlo hecho para ser conscientes de las verdaderas necesidades que pueden llegar a tener personas de otros países menos favorecidos. Hablamos de las etiquetas que existen, prejuicios, paternalismos…y muchos más en este apasionante nuevo programa de Conversaciones de Bar.

03 – Ellas

Volvemos a contar con la ONG Accem, esta vez para hablar  de refugiadas y del duro proceso migratorio al que se exponen miles de personas y, en especial, las mujeres. Hablamos de las dificultades, nos cuentan anécdotas, historias…y también del inmenso aporte de su trabajo. 

01 – Más que una casa de acogida

En este primer programa conocemos a dos amigos que viven en un piso de acogida que forma parte de la Asociación de familias de acogida y colaboradoras Abrázame Sevilla y a la “Mami” que es como llaman ellos a la persona que les cuida. Ellos serán los encargados de contarnos por qué esta Asociación es mucho más que una casa de acogida. 

20 – Detrás de las Voces

En este programa:

-Hablamos con usuarias de talleres y actividades de Mujeres Entre Mundos para que nos den su valoración y nos cuenten tu experiencia.

-Le damos voz a las compañeras y compañeros que trabajan en la asociación para que nos hablen de su trabajo, experiencia y función en la entidad.

-Entrevistamos a Gloria Peter, presidenta de la asociación, que nos cuenta la historia de la misma así como el funcionamiento y trabajo.