Más allá del 8M

Mujeres cambiando su mundo: Vietnam, Brasil, Jordania, Marruecos.

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Hoy viene en el periódico la fotografía de las protestas de los estudiantes en Argel porque no quieren más del presidente Bouteflika, ya han tenido bastante en los últimos 20 años y parece que no desean más.

Para mí, la foto tiene otras connotaciones. Chicas y chicos se congregan en la calle, bien juntos, bien unidos, algunas de ellas llevan hiyab, otras, no. Esta foto difiere bastante de lo que me han contado de Argelia, o será que estas demostraciones inauditas están removiendo al país desde sus cimientos.

Me habían hablado de la total segregación de la mujer en la sociedad argelina. Féminas cubiertas de negro en un país caluroso y desértico con el objetivo de pretender que no existen. Sin embargo, esa imagen de hoy en el periódico muestra que las argelinas jóvenes no están dispuestas a que se las haga desaparecer. ¡Bravo por ellas! Y todo mi apoyo desde aquí.

Estamos inmersas en la semana del 8M. Tengo que reconocer que el año pasado la manifestación me dejó impresionada. Yo soy de Murcia y allí nuestros políticos siempre han estado contentos con su pueblo porque nadie dice nada nunca. No nos manifestamos, no nos expresamos, quizá por miedo a quedarnos solos en nuestras proposiciones.

En 2018 la manifestación en la capital murciana no había salido cuando la congregación de asistentes ya había llegado al fin de la misma. Fue increíble, emocionante y muy esperanzador. Si en una ciudad donde nunca nadie dice nada ha pasado eso, es que el movimiento 8M es algo muy grande.

Para mí el feminismo no es otra cosa que igualdad. A día de hoy, las mujeres estamos excluidas en mayor o menor medida en muchas sociedades y esferas. El feminismo no es más que luchar por las mismas oportunidades que tienen los hombres, y no diferenciar por motivo de sexo, raza, orientación sexual, religión, y, por supuesto, no despreciar nuestro planeta. ¿Es muy ambicioso? Probablemente sí, pero ya que una se pone metas, al menos que sean doradas.

Yasmeen, dulce jordana con alma de roca

En mi último viaje a Jordania conocí a una joven muy luchadora. Yasmeen, voluntaria en una ONG feminista, trabaja todos los días por eliminar leyes que dicen, tal cual, que un hombre vale el doble que una mujer y que una mujer vale la mitad que un hombre. Tiene 30 años y ha logrado evitar casarse. Ha hecho la carrera universitaria de Estudios de Género (¡existe esa carrera en Amán!) y le ha dicho a su padre que quiere viajar por todo el mundo. Lo más bonito es que su padre la acepta, quiere y apoya. Otras, han pagado con su vida esa ansias de volar tan alto.

Mama Bao, la sonrisa inolvidable de Vietnam

En Vietnam, por allí perdida por el valle de Sapa y sus bellos arrozales, estuve charlando con Mama Bao. Me contaba que a los siete años, habiendo muerto su madre, se tuvo que hacer cargo de sus cuatro hermanitos. Su madrastra la maltrató e hizo trabajar como una esclava, se alimentaba de hierbas. Hay que viajar a Vietnam para saber de la dureza de su clima. Se casó con un hombre que bebía y le pegaba pero lista como ninguna, Mama Bao entendió que haciendo de guía a los turistas, ganaba más dinero y trabajaba mucho menos. Mama Bao me relataba su historia en un inglés más que aceptable. “Eché al borracho de mi marido de casa y ahora estoy con un hombre que me respeta y me ayuda en mi trabajo. Ya no trabajo en los arrozales bajo el sol abrasador, doy empleo a mis vecinas y dirijo mi vida. Hospedo a viajeros en mi casa y les enseño mi cultura.” Se me saltaban las lágrimas al ver su sonrisa y al escuchar tan feliz final.

Las bereberes: Fuentes inagotables

Conozco mujeres bereberes valientes e independientes, que han movido cielo y tierra para liberarse y gracias al apoyo de asociaciones como Mujeres entre mundos, han logrado el sueño de elegir su presente.

La trata cebándose con las brasileñas

Trabajando como voluntaria en las favelas de Río de Janeiro me encontré con las mujeres que quizá más complicado lo tenían. La violencia, la pobreza y el narcotráfico las abocan a las redes de tráfico de personas, prostitución, droga y analfabetismo. Aprovecho para recordar que hasta hace unos años, los países reyes de la trata de blancas eran Tailandia, Brasil y España ¡en tercer lugar!

Hombres y mujeres: esa potente sinergia

Amigas, las mujeres estamos avanzando en todo el mundo, aunque sea difícil de creer en muchos países. Lo he visto viajando, verdaderamente, están habiendo cambios. No hay que detenerse.

En esta semana de celebración, unámonos más que nunca las mujeres y los hombres, porque sin ellos, la revolución no es posible. No queremos apartarlos, sino aprovechar esa potente sinergia.

Aún queda mucho por hacer, pero estamos en el camino. Las jóvenes, las adultas, todas deben poner de su parte. Ellos pueden empezar por escucharnos, solo con eso ya tendremos mucho andado.